1 de junio
El modelo educativo: ¿nada nuevo pasará en las aulas?
La visión,es sumamente ambiciosa y, por ende, implicaría acciones contundentes para transformar la realidad educativa mexicana.

Artículo original en: educacionfutura.org

El spot oficial comienza con estudiantes aburridos repitiendo en voz alta, como hipnotizados, reglas gramaticales; de repente, tras la pregunta súbita de un alumno en torno a la pertinencia de lo que hacen, la docente cambia mágicamente su metodología: se observa una clase práctica, niños entusiasmados, materiales didácticos atractivos, actividades novedosas, etc.  En suma, la propaganda supone que ese cambio inesperado en el proceder de la profesora es un reflejo de lo que se espera en las aulas con la implementación del nuevo Modelo Educativo, el cual, según el Secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño Mayer, contiene ideas para “un nuevo planteamiento pedagógico”, orientaciones que conducirán a hacer realidad una auténtica revolución educativa. La visión, como se observa, es sumamente ambiciosa y, por ende, implicaría acciones contundentes para transformar la realidad educativa mexicana.

No obstante el optimismo de los altos funcionarios y las altas expectativas generadas a partir de la propaganda oficial, al analizar el Modelo Educativo es posible advertir que las innovaciones son escasas y, en algunos casos, lo que se presenta como novedoso en realidad lleva ya varios años circulando. Como prueba de ello, el secretario Nuño en múltiples apariciones públicas ha resaltado que el nuevo modelo privilegiará lo pedagógico, teniendo el “aprender a aprender” como el fundamento esencial de la propuesta. Según el Secretario de Educación, con su entrada en vigor, el modelo permitirá erradicar prácticas como la memorización en aras de favorecer otras como el razonamiento y la investigación, que les permitan a los alumnos seguir aprendiendo a lo largo de sus vidas. Si bien “aprender a aprender” es una idea que goza de gran aceptación en el ámbito educativo, no se puede decir de ninguna manera que se trate de una novedad, pues desde 1994 Jacques Delors, al definir los pilares de la educación, ya hizo mención acerca de esta habilidad trascendental. Así pues, el fundamento pedagógico del supuesto modelo innovador en realidad data de ideas de hace casi un cuarto de siglo.

En referencia específicamente a lo que sucede en las aulas y al proceder de maestros y alumnos para concretar los aprendizajes es posible identificar en el Modelo Educativo dos apartados: “Ambientes propicios para el aprendizaje” y “Principios pedagógicos de la labor docente”. En el primero, resaltan tres conceptos clave: el aprendizaje como interacción social, el aprendizaje significativo y la evaluación como herramienta para el aprendizaje. ¿Existirá algún docente al que le resulten extraños o novedosos tales conceptos? En cuanto al aprendizaje como interacción social, desde el Plan y Programas de Estudios 1993 se decía explícitamente, en el enfoque de Matemáticas, que “el diálogo, la interacción y la confrontación de puntos de vista ayudan al aprendizaje y a la construcción de conocimientos: así, tal proceso es reforzado por la interacción con los compañeros y el maestro” (SEP, 1994, p. 49). Sobre el aprendizaje significativo, cabe señalar que su referente fundamental, David Ausubel, realizó sus aportaciones más importantes a finales de los años sesentas y durante los setentas. Aunque siguen siendo vigentes y han evolucionado, es evidente que sus postulados no son recientes.

Asimismo, en el apartado que se aborda, se destaca a la evaluación como un proceso que va más allá del diagnóstico, cuyo fin supremo es la mejora del desempeño del estudiante. Habrá que advertir a quienes intentan calificar de novedoso al Modelo Educativo que, desde finales de los años noventa, una de las obras de María Antonia Casanova (La Evaluación Educativa, 1998) y que fue ampliamente difundida por la SEP entre el magisterio mexicano, planteaba ya la conveniencia de una evaluación de tipo formativa en la que se tomaran decisiones inmediatas para perfeccionar los procesos evaluados.

En el apartado concerniente a los principios pedagógicos, aquellos que orientan la actuación de los maestros para propiciar el aprendizaje en sus alumnos, es decepcionante observar una innovación prácticamente inexistente. Los principios pedagógicos del Modelo Educativo son los mismos, en esencia, que los del Plan de Estudios 2011 e incluso que las orientaciones pedagógicas del Plan y Programas de Estudio de 1993. Se sigue hablando, al igual que hace seis y 24 años, de poner al alumno al centro de la tarea educativa, de evaluar para aprender, de la importancia del trabajo colaborativo y la interacción social para la formación de aprendizajes, de favorecer la inclusión, de la vinculación disciplinar, de la recuperación de conocimientos previos de los alumnos, etc. Si bien la docencia no es un campo que se caracterice por cambios repentinos y drásticos en periodos cortos, aunado a que algunos de los principios señalados siguen vigentes, resulta alarmante que prácticamente no haya ninguna novedad importante en cuanto a los lineamientos de las acciones pedagógicas de los docentes.

El perfil de egreso del Modelo Educativo 2011, aquello a lo que los docentes orientan sus acciones pedagógicas, es, al igual que los principios pedagógicos, esencialmente el mismo que el del Plan de Estudios 2011. En ambos, destacan rasgos de los estudiantes egresados tales como la utilización del lenguaje para comunicarse, el manejo de la información, el análisis de situaciones y resolución de problemas, la comprensión de fenómenos sociales, la apropiación de los valores democráticos y para la convivencia y el disfrute del arte y de la actividad física. Si bien se hace énfasis en el logro de habilidades socioemocionales, lo cierto es que éstas ya estaban implícitas desde, al menos, seis años.

Resulta difícil suponer que para una revolución educativa, tal como lo plantea Nuño, sean tan escasas las innovaciones que se proponen a nivel de aula. Es hasta irresponsable catalogar como revolucionario a un documento que en realidad plantea las mismas metas (perfil de egreso) y propone conseguirlas con los mismos medios (principios pedagógicos, entre otros) que su antecesor. Si bien no se pretende descalificar algunos de los ideales que conforman el Modelo Educativo y que siguen siendo efectivos, es lamentable que se pretenda hacer creer a los mexicanos que lo planteado en tal documento es novedoso y representará un cambio sustantivo en la manera de impartir clases, tal como lo sugieren los numerosos spots que intentan sostener no sólo al Modelo, sino a la Reforma Educativa.

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