21 de junio
Educación financiera, una herramienta de inclusión
El objetivo de la educación financiera debe ser cambiar la conducta de las personas, y no sólo transmitir conocimientos financieros.

 Artículo original en: ethic.es

Más de 2.000 millones de adultos en todo el mundo no están bancarizados, según el último informe Global Findex del Banco Mundial. Y en muchos países, la mayoría de las personas con empleo no ahorran nada para su jubilación. La nueva educación financiera y la transformación digital suponen un gran impulso en el reto de combatir una realidad todavía muy compleja en muchas regiones del planeta.

El debate sobre la formación y la inclusión financiera, así como su utilidad para avanzar en la equidad de las personas y el progreso social, reunió a expertos de todo el mundo en Ciudad de México en el marco de EduFin Summit, el primer encuentro global organizado por el Centro para la Educación y Capacidades Financieras de BBVA. «La crisis económica nos dejó como lección que incluso personas con alta educación, conocimientos del sistema financiero y altos ingresos requieren educación financiera», apuntó en la inauguración Luis Robles, presidente del consejo de administración de BBVA Bancomer. «Basta recordar los importantes patrimonios que se perdieron en todos los niveles socioeconómicos y en muchos países, desarrollados y en vías de desarrollo».

Robles destacó la importancia de la educación financiera en el momento actual, en el cual «han surgido movimientos populistas en las democracias occidentales con propuestas económicas sin sustento». En este sentido, invitó a todos los sectores de la sociedad a contribuir a la divulgación de conocimientos económicos y financieros «que, alejados de las ideologías, permitan no sólo transmitir capacidades en el manejo de las finanzas personales, sino también conocimientos para poder emitir un voto informado».

Del mismo modo, es importante escuchar las necesidades de las personas para adaptar los contenidos de los programas de educación financiera a cada realidad. Algo en lo que coincidieron Helen Gibbons, miembro del consejo de Better Finance; Annamaría Lusardi, directora académica de Global Financial Literacy Excellence Center, y Elisabeth Rhyne, directora del Center for Financial Inclusion. Y que esos contenidos sean claros, sencillos y lúdicos. «El objetivo de la educación financiera debe ser cambiar la conducta de las personas, y no sólo transmitir conocimientos financieros», comentó Gibbons.

En México, país anfitrión del EduFin Summit, de los 57 millones de trabajadores que cotizan, 39 no hacen ninguna aportación (de carácter voluntario) al Sistema de Ahorro para el Retiro. Carlos Ramírez, presidente de CONSAR, el organismo público que fomenta el ahorro para la jubilación en México, explicó cómo están consiguiendo modificar esta conducta a través de la educación financiera y de una serie de iniciativas para facilitar las aportaciones voluntarias al plan de jubilación desde establecimientos del día a día, como tiendas de conveniencia o farmacias.

Durante el panel sobre Iniciativas de éxito en educación financiera, Leora Klapper, economista-jefe del Grupo de Investigación para el Desarrollo del Banco Mundial, puso el foco en la necesidad de dirigirse a los jóvenes y de innovar aprovechando el desarrollo tecnológico. En este sentido, David Hernández, director de desarrollo de negocio de Aflatoun International, apuntó: «Si combinamos educación financiera con otro tipo de iniciativas, no solo les damos el conocimiento sino que les ayudamos a cambiar el comportamiento; les damos un futuro mejor».

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